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DEL ALZHEIMER Y OTRAS DEMENCIAS
El tema de la enfermedad de Alzheimer está de moda, más entre el público que entre los médicos. Ello se debe a la difusión que se le ha dado a través de los medios masivos de comunicación para alertarnos sobre una enfermedad que parece cada vez más frecuente y que sentimos que a todos nos puede afectar. Lo que sucede con estas estampidas de información es que se puede pasar de la ignorancia absoluta a la angustia peligrosa por información equivocada o mal interpretada, y las dos cosas son malas.
La enfermedad de Alzheimer ha existido siempre y consiste en una pérdida anormal de neuronas (que son las células funcionantes del sistema nervioso) en la corteza cerebral, de causa desconocida, de evolución lenta, que suele afectar más a las mujeres que a los hombres a partir de los cincuenta años y sin límite superior de edad. Se manifiesta por demencia progresiva hasta la invalidez. No hay ningún tratamiento conocido que la cure, aunque hay métodos que pretenden retardar la evolución de la enfermedad y mejorar la condición de las personas afectadas.
Esta enfermedad hoy parece más frecuente que antes. Ello es porque ahora se diagnostica más, pues los pacientes acuden más y más pronto a consulta y los médicos estamos más alertados. Por otra parte, el aumento en la esperanza de vida, al irle ganando la batalla a las infecciones, al cáncer y a las enfermedades vasculares (infartos, hipertensión arterial, hemorragias cerebrales), hace que ahora más gente llegue a la edad en que se manifiesta la enfermedad de Alzheimer.
La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por demencia, y demencia es una condición progresiva e irreversible de pérdida de las habilidades mentales, que comprenden problemas con la memoria, reciente y tardía, dificultades en el lenguaje, pérdida de la afectividad y de las capacidades de "conocer" y de "hacer".
FIGURA 1
Pero no toda demencia a partir de los cincuenta años es Alzheimer; hay otras causas de demencia y algunas no son demencia. Se estima que del 10 al 30 porciento de los pacientes que consultan por demencia, tienen una enfermedad reversible. Son los casos muy frecuentes de depresión o los menos frecuentes de enfermedad psiquiátrica que cursa con delirio. Son también los casos de hidrocefalia normotensa o hematoma subdural crónico, que pueden resolverse con cirugía. También hay demencia reversible en el alcoholismo, en la intoxicación por plomo y en algunas enfermedades endócrinas (hipotiroidismo) o por carencia de factores nutritivos (pelagra).
Además de estas condiciones, que algunos han mal nombrado "pseudodemencia", hay demencias por otras causas diferentes a la enfermedad de Alzheimer. Tal es el caso de la demencia vascular, que se ve en algunos pacientes con hipertensión arterial, y que se debe a pequeños pero múltiples infartos cerebrales profundos; la demencia de la enfermedad de Parkinson; la provocada por algunos agentes infecciosos especiales, como los priones; algunas demencias hereditarias como la enfermedad de Huntington; y la demencia por virus de la inmunodeficiencia humana (SIDA).
FIGURA 2
Por todo esto, es claro que en presencia de un enfermo con síntomas de demencia se deben agotar todos los recursos clínicos, de laboratorio y de gabinete para hacer el diagnóstico correcto de la causa, ya que cada enfermedad requiere de un manejo diferente e insisto en que hasta en un 30 porciento de los casos se trata de enfermedades curables y de demencia reversible.
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