TAXONOMIA Y NOMENCLATURA

A.R. Phillips




1. TAXONOMIA Y SECUENCIA.


Evidentemente las personas poco informadas suelen considerar a una
lista "oficial" como un resumen autoritativo del conocimiento actual.
Por ello comenzamos explicando las razones por las cuales rechazamos
en partes la secuencia (y nomenclatura) de la actual (1983) "Check
list of North American Birds, Sixth Edition".

La taxonomía aceptable es la que refleja mejor la filogenia de todas
las aves conocidas tanto recientes como fósiles (según muestran todos
los conocimientos obtenidos hasta la fecha). Aunque últimamente se
han publicado muchos trabajos con base en varias otras teorías y técnicas,
la filogenia se refleja principalmente en la estructura interna de
las aves.

Sobre esta base se construyó la conocida secuencia de Godow, Ridgway,
y Wetmore que permite expresar a todos los grupos en una secuencia
lineal (que tergiversa en la menor medida posible los hechos)
fundamentada en las relaciones evolutivas de los mismos, desde los
órdenes y familias más primitivos hasta los más avanzados.

El último resumen por Wetmore aparecio en 1960 (Smithsonian Misc.
Collns. 139 (11): 1-37).

Hemos aceptado las modificaciones al sistema Wetmore que, a nuestro
juicio, él hubiera aceptado como avances comprobados en nuestro
entendimiento de la filogenia, o como recomendables para mejorar
la taxonomía zoológica, a fin de que ésta exprese con mayor
claridad grados de diferencia
entre las taxa de un mismo nivel de clasificación. (las "familias"
ornitológicas variaban entre sí mucho menos de lo que varían las familias
de los animales en general) Así aceptamos las modificaciones de Rea,
1983, Once A River (Univ. Arizona Press); véase en especial el resumen
útil de la taxonomía, p. 120-124.

La lista de la American Ornithologist Union (1983 a cargo de un comité
de 7 personas bajo la dirección de Eugene Eisenmann y Burt L. Monroe,
Jr., difiere en muchos detalles de la secuencia de Wetmore y de la
lista anterior (1957), de la A.O.U. sin que se dé la menor explicación
y, hasta donde sabemos, sin bases científicas. No da, por ejemplo,
ninguna referencia para tratar de justificar la interposición de Jacanidae
(y otras 2 familias) entre las estrechamente emparentadas familias
"Charadriidae" y Scolopacidae (que Brodkorb, 1967, Bull Florida State
Mus. 11 (3): 191, une en una sola familia). Tampoco da ninguna justificación
acerca del por qué colocan las Tetraninae y "Meleagridinae" entre
las más estrechamente emparentadas Phasianinae y Odontophorinae; las
Timaliinae entre Turdinae y Mimidae; los géneros Torreornis, Spizella.
Chondestes, etc., entre Aimophila y el dudosamente separable
" Amphispiza "; y aún peor, Sturnella (incluyendo Leistes )
y Nesopsar entre Agalaius y Xanthocephalus etc., etc.

Todo esto después de escribir que el comité siente una responsabilidad
especial y deberá adoptar cambios mayores solamente cuando se haya
desarrollado un concenso basado en datos verificables (p.xii). Pero
poco después (p.xix) presenta su clasificación como una hipótesis
de trabajo que podrá ser retada y vigorosamente puesta a prueba, después
apoyada, modificada, o rechazada.

Rechazamos en gran parte los cambios, hechos aparentemente al azar
(o caprichosamente) y seguimos entonces lo que consideramos lo más
correcto de la 5a. Edición (A.O.U. 1957), Wetmore, Edwards (1972,
Field Guide to the Birds of Mexico), Brodkorb, y Rea.


2. NOMENCLATURA


El principio básico de los nombres genéricos y específicos ha sido
por muchos años la prioridad. Seguimos el principio de la prioridad,
dentro del marco del sentido común en casi todos los casos. Es decir,
aceptamos el primer nombre dado a conocer al mundo científico para
un ave determinada, siempre y cuando éste no se haya ocupado anteriormente.

Un nombre publicado en un periódico u otra publicación popular (no
científica) puede ser aceptado si se comentó o re-publicó luego en
una publicación científica, o se descubrió antes del Código Internacional
de 1930. Un nombre nuevo aplicado a una especie no debe haberse usado
anteriormente para describir otra especie, ya sea dentro del mismo
género o que por reubicación resulta ser del género. (por ejemplo,
el nombre striata , dado aunque bajo otro género a una especie
de Muscicapa en 1764, invalida cualquier otro " Muscicapa
striata " nombrado después, contra las pretensiones del comité encargado
de la publicación de la lista de la A.O.U., 1983: 619).

La nomenclatura de las familias de las aves estaba bastante estable
hasta la aparición del Código Internacional de 1961. Por lo general,
este Código y lo demás de la política zoológica reciente, representan
pasos hacia atrás del Código anterior, que verdaderamente consolidó
el pensamiento de los zoólogos del mundo. (Véase por ejemplo la biografía
de Ztejneger en Systematic Zoology, 1964, 13: 142-249). Tal vez había
problemas de nomenclatura en otros grupos; de todas maneras, el Código
de 1961 sometió los nombres de las familias al principio general de
la prioridad. Brodkorb (1963, Bull., Florida State Mus. 7(4): 186)
renuentemente siguió este arreglo, que requirió muchos cambios. (véase
también allí sus comentarios acertados sobre la superioridad de la
clasificacion Wetmore).

Siendo la prioridad poco susceptible a la política, nos parece deseable
seguir, en este aspecto, al Código de 1961. Concordamos con Brodkorb
también (1964, idem 8(3): 202) al rechazar los "Plenary Powers"
de los políticos de la "International Commission". Aceptamos sus opiniones
en los escasos casos en los cuales rindió un servicio verdadero, a
nuestro juicio; tales parecen ser la supresión de los nombres Colymbus
y Tanagra de Lineo, que realmente dieron lugar a controversias,
cambios poco afortunados o necesarios, y confusión.

Sin embargo, se debe notar que se autorizó la comisión para proteger
contra posibles cambios a nombres de verdadera importancia médica
( Musca domestica, Aedes aegypti, Endamoeba histolitica ), o
tal vez evolucionaria ( Archaeopterix lithografica, Eohippus ),
etc. Casi todo lo que hace excede su autoridad, y aveces demuestra
una ignorancia lamentable. Da "Validez" al nombre "Gallinago Brisson",
que nunca existió como género, contra lo escrito por Mayr y la A.O.U.
(1983: 204): Véase Wetmore, 1958 (Ibis 100: 125-127). Ripley, 1963
(Jn. Bombay Nat. Hist. Soc. ), Tuck, 1972 (Canadian Wildl. Service,
Monogr. Ser. 5: 101-102), y Bull, 1974 (Birds of New York State: 242-243).

Opinó "on the basis of the information supplied", sin investigar que
las especies tipos de los géneros de Swainson, 1827, eran las que
accidentalmente se mencionaron en una publicación que mencionó los
géneros incidentalmente, sin descripciones pero con una referencia
a sus descripciones (que cualquier persona inteligente hubiera reconocido
como, cuando menos, una parte de la descripción original).

De haber leido esa publicación, la comisión hubiera descubierto que
estaba designando como "tipo" de (cuando menos) un género (" Spermagra ")
una especie que Swainson colocó en él solamente con dudas. Esto, por
supuesto, es ridículo e imposible.

De haber tenido fundamento cualquiera de las 2 pretensiones de Mayr
(últimamente 1963, Ibis 105: 402-403), no hubiera habido ninguna necesidad
o razón de mandar intervenir a los demás políticos para suprimir a
Capella . Pero en realidad Brisson nunca propuso un género " Gallinago "
(Wetmore, 1958, loc. cit.). Mientras Frenzel sí propuso su género
Capella , en la manera de aquel entonces, incluyéndolo en su
índice y del cual existen muy pocos ejemplares (como me lo mostró
el Dr. Wetmore).

Esta aceptación de "Scolopax Gallinago" de Brisson contrasta con su
rechazo de todo nombre de Bartram, quien carece de la simpatía de
los políticos que dirigen la A.O.U., etc., actualmente. Los hechos
son algo direrentes, de hecho, al revés. Brisson claramente no era
un autor binominal, sino que usaba varios nombres (sin comas separándolos)
para muchas de sus especies. Bartram sí era binominal; utilizaba siempre
dos nombres (genérico y específico) seguido por una coma. Seguido
de la coma añadía algunas veces dos o tres palabras descriptivas,
por lo que se ha argumentado que sus nombres específicos no son binominales,
y los rechazan (sin embargo, los de una palabra se aceptan de una
traduccion de su libro).

Aun si aceptamos que Bartram no era un autor binominal, no se puede
sostener que no era binario. Reconocio a géneros (de 1 sola palabra)
y especies, al igual que Brisson y Lineo. Puesto que los verdaderos
nombres genéricos de Brisson se han aceptado siempre, no existe razon
alguna para rechazar los de Bartram. Por lo tanto, en estos aspectos
seguimos a Harper (1942, Proc. Rochester Acad. Sci. 8: 208-221) y
a Oberholser (1974).

El nombre Troglodytes domesticus (Wilson) tiene clara prioridad
sobre A‰don Vieillot, según los datos de Oberholser (1974,
Bird Life of Texas 2: 992-993). Encargados por estas verdades poco
agradables, los políticos normalmente responden con evasivas o con
su "Uncertainty" (A.O.U. 1983: 532); el nombre de Vieillot no
se publicó en "1807", contra lo dicho por ellos.