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![]() ![]() ![]() Las cactáceas son plantas que en mucho caracterizan los paisajes mexicanos. Se les encuentra principalmente en las zonas áridas aunque una gran diversidad de especies se encuentran en las zonas tropical, sub tropical y templadas. Se cree que se originaron en la zona del caribe de donde se distribuyeron hacia el norte y el sur, adaptándose a muy diversos tipos de vegetación. En México encontramos el mayor número de géneros y especies de toda América. El gran endemismo indica que México ha sido un centro de diferenciación y que además, ha recibido migraciones de estas plantas del hemisferio sur. La familia de las cactáceas presenta las características básicas de las demás dicotiledóneas; sin embargo, la gran diversidad morfológica presente entre individuos de una misma especie y las características algo complicadas de colecta y herborización ha provocado que los escasos estudios sobre estas plantas se lleven a cabo únicamente por especialistas, lo que siempre ha significado un problema en lo que a identificación se refiere describiéndose ejemplares como especies distintas por presentar pequeñas variaciones, o incluso, no llevandose la identificación hasta nivel de especie. Poner al alcance de personas no especialistas el conocimiento de esta familia de la flora costera de Michoacán es la contribución principal de esta obra. Es indudable la significación cultural e histórica que tienen las cactáceas para la Nación Mexicana. Encontramos representaciones iconográficas de numerosas especies en códices prehispánicos y se observa a una especie del género Opuntia en el escudo nacional de México que es utilizado en documentos oficiales, billetes y monedas. Las plantas del género opuntia fueron utilizadas desde épocas prehispánicas como sustrato para cultivar un insecto del género Dactylopius spp. conocido como "cochinilla del nopal" o "grana", del cuál extraían un vistoso tinte purpurino para teñir textiles. Varias especies de cactáceas también son apreciadas como alimento, utilizando los frutos y tallos con ese fin; los frutos son conocidos como "tunas" o "pitayas", los tallos cocidos y guisados como "nopalitos", y con algunas se prepara "dulce cristalizado de biznaga". Otras especies son utilizadas en ritos religiosos de los indígenas del norte de México por sus propiedades alucinógenas. El ejemplo mas notable es el género Lophophora, o "peyote", también llamado "jícuri" que ingerido en grandes dosis es considerado como planta tóxica. Las cactáceas las podemos encontrar en los viveros y jardines de todo México, sin embargo, en la costa michoacana solo observamos cultivadas a dos especies; Pereskia zinniaeflora, conocida como "corona de cristo", y Opuntia ficus-indica también llamada "Nopal comestible". Otras especies son utilizadas en la medicina tradicional, conocimiento transmitido de manera oral, por algunos grupos étnicos, a través de verdaderas escuelas de la cultura indígena. Como ejemplo de cactáceas medicinales en la costa michoacana tenemos los géneros Opuntia, Pereskiopsis, Cephalocereus y Pachycereus. El hecho de que en la costa michoacana se desconozca el uso de algunas especies de cactáceas, contrasta con el amplio conocimiento que tienen los habitantes de las zonas áridas sobre estas plantas. Tal situación es atribuible a la gran diversidad biológica existente en las regiones tropicales; en la región están representadas unas 100 familias de plantas vasculares con 400 géneros aproximadamente, por lo que los habitantes disponen de una mayor variedad de recursos para satisfacer las necesidades de subsistencia de la población, en cambio para los habitantes de las zonas áridas, donde las cactáceas se encuentran especialmente adaptadas, representan uno de los pocos recursos con que cuentan los pobladores para sobrevivir. ![]() |