Los recursos naturales son el bien más preciado del Mundo Maya.
La vida animal y vegetal, desde la más común hasta la más
exótica, abundan en los cinco países que comprenden al Mundo
Maya. Los ecoturistas, ya sean experimentados o novatos pueden
apreciar una diversidad extraordinaria de animales y plantas
dentro de un área geográfica muy pequeña. América Central posee
cerca de 700 especies animales, y el estado fronterizo mexicano
de Chiapas, ofrece abrigo a 600 especies de aves. Chiapas y su
vecino, Guatemala, cuentan con 8,000 especies de plantas. Los
porcentajes varían, pero las especies endémicas o únicas dentro
de un país o reserva natural pueden ser incluso de un treinta por
ciento.
Las especies y la diversidad de ambientes además de la
cooperación intercultural entre los países participantes
contribuyen a hacer éste, el recorrido más fascinante. Los que
gustan del turismo de aventura pueden pasar de un "brinco" de un
idílico paisaje en el Caribe a una vigorosa costa del Pacífico,
de la exhuberante selva a humedales y templados de montaña.
Cada reserva en el Mundo Maya tiene su propio mérito, cada una
contiene flora y fauna única y todavía hay mucho por descubrir.
La mayoría ofrece la posibilidad de hallar en ellas antiguos
asentamientos arqueológicos y comunidades mayas tradicionales.
La fauna silvestre del Mundo Maya incluye algunas de las
especies más poco comunes del planeta: el brillante y colorido
quetzal, el tímido y milenario tapir, el prehistórico manatí, el
escurridizo pecarí de hocico blanco; el águila real, la más
grande ave de presa del mundo, el jabirú, una cigüeña gigante que
anida sólo en ocho sitios conocidos en América y una amplia
familia de felinos jaguar, puma, ocelote, margay y jaguarundi.
Incontables aves migratorias y mariposas anidan y se alimentan
aquí; durante los meses del invierno la belleza del paisaje se
complementa con los flamencos, los picos de cuchara rosados y las
mariposas monarca.
Tanto las especies que habitan todo el año como las que visitan
la región durante el invierno están cada vez más protegidas en
las crecientes reservas del Mundo Maya. Los turistas se
benefician directamente con los esfuerzos que se hacen por
proteger la fauna silvestre. En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, un
programa de cría ha logrado la reproducción en cautiverio del
esplendoroso quetzal. El que fuera un símbolo de los antiguos
mayas con su majestuoso plumaje oro y esmeralda, se ha convertido
también en la figura no oficial de las investigaciones recientes
del mundo de las aves en Chiapas.
Los esfuerzos de los investigadores en la Reserva Marina Hol
Chan en Belice, han logrado la transformación de un arrecife,
hasta hace poco en estado crítico, en una floreciente comunidad
marina. Extensos programas de educación a los buceadores,
combinado con una reorientación del turismo hacia el ecoturismo
ha traído como resultado un retorno de peces multicolores,
anémonas y corales que habitan las azules aguas de la reserva.
Tierra adentro, al sur de Hol Chan, el proyecto del Community
Baboon Sacturary, del Dr. Robert Horwich, ha reunido un grupo de
granjas con el objetivo de crear una reserva para el amenazado
mono aullador. El santuario está bordeado por sembradíos y ríos
que forman una franja de selva ininterrumpida en donde las
manadas de monos aulladores pueden desplazarse sin ser molestados
desde su refugio umbrío hasta el río y de regreso trepando las
copas de los árboles.
La Sociedad Audubon también realiza un intenso trabajo de
educación en las áreas rurales y estudios para garantizar espacio
a manatíes, aves migratorias y felinos salvajes en muchas
reservas creadas con este fin.
En el Mundo Maya, los programas de ecoturismo han generado
ingresos a sus habitantes que de otra manera hubieran sido
obtenidos a través de la pesca y la caza ilícitas o capturando y
vendiendo especies poco comunes.
De cualquier manera, el Mundo Maya todavía tiene problemas por
resolver. Las parcelas de labranza se siguen limpiando por el
método de desmonte y quema que destruye ecososistemas en
beneficio de unos cuantos habitantes. Antiguamente los mayas
sembraban fibras y alimentos en las copas de los árboles para
conservar los nutrientes de una pobre y delgada capa se suelo. En
el presente, con un aumento poblacional en el área, el hambre es
el primer enemigo del ecosistema.
En el estado mexicano de Quintana Roo, Amigos de Sian Ka'an,
una organización no gubernamental, supervisa 1.4 millones de
hectáreas de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka'an. Para
combatir algunos problemas se han implementado algunas soluciones
a corto plazo como la del cultivo de milpa y la pesca y la caza
dentro de la reserva por parte de la población indígena. Los
Amigos de Sian Ka'an han implementado varios programas
innovadores. Por ejemplo, además de recibir un pago por
participar en los censos de la población de cocodrilos,
murciélagos, aves y mamíferos, Amigos han comenzado a desarrollar
programas de reeducación que exhortan a los residentes a
abandonar la agricultura de milpa por la de viveros ornamentales
y técnicas de labranza orgánica.
Recientemente, los representantes de las poblaciones de de Sian
Ka'an participaron en estudios aéreos conducidos por Amigos y
Lighthawks, un grupo de Estados Unidos que ofrece aviones y
pilotos para grupos ambientalistas. Para muchos esta era la
primera vez que veían un avíon. Volando en las pequeñas naves
Cessna de los Lighthawks, los lugareños pudieron ver la
diferencia entre sus aldeas y las poblaciones con milpas de
desmonta y quema. Fue una impresión visual que ya ha dado
resultados dentro de las mismas comunidades con la reducción de
la agricultura basada en la milpa y la implementación de métodos
orgánicos.
Fotografías de satélite muestran restos las ingeniosas técnicas
puestas en práctica por los antiguos mayas para preservar sus
limitados recursos. Construían bordes en las orillas de las zonas
pantanosas llamadas bajos para conservar el agua. Una ingeniería
forestal sostenible, como el sangrado del árbol del chicle, árbol
del pan y la cosecha de especias eran preferidas a la tala. La caza
de animales era también de bajo impacto ambiental, en la mayoría
de los casos se cazaban pavos y pequeños mamíferos.
Desafortunadamente esas prácticas han disminuído debido al
aumento demográfico y el resultado ha sido el uso cada vez más
extendido de la milpa como una forma de agricultura simplificada
a corto plazo.
El ecoturismo en su totalidad ofrece un sistema de reeducación a
medida que reduce la presión ambiental en las zonas rurales
amenzadas.
Una buena parte de las reservas en el Mundo Maya ofrecen al
turista la oportunidad de participar directamente con las
comunidades indígenas. Resulta casi ilimitada la forma en que se
puede viajar, hay cualquier tipo de transporte imaginable, desde
el lujoso ómnibus hasta la bicicleta y el kayak. Los más
intrépidos hallarán una variedad infinita de recorridos para
escoger. Hay un surtido amplio de intereses: Viajes a diversas
reservaciones y países, foto safaris y recorridos por el campo
para ver especies únicas de aves, murciélagos o mariposas.
Solamente en Guatemala hay tres reservas naturales (biotopos).
Posiblemente la más interesante es la Reserva del Quetzal,
también conocida como la Reserva Natural de Mario Dary Rivera,
camino a Cobán. En este lugar, como en ningun otro, tendrá la
oportunidad de ver al quetzal en su hábitat natural. Se han
abierto senderos en las laderas de los cerros cubiertos de tupida
selva. Es un recorrido fascinante que tiene entre sus atractivos
una cascada, helechos arbóreos e incontables especies de aves.
En el Mundo Maya abundan verdaderas joyas. La naturaleza y la
arqueología son una parte de ello, con varios sitios tan
asombrosos por su fauna silvestre como por los misterios de la
cultura antigua que aquí se asentó. Arqueólogos y exploradores,
sea cual sea su experiencia, verán con asombro cómo la luz del
día despeja la niebla para descubrir ruinas precolombinas,
mientras los monos aulladores cantan al sol que asciende en el
cielo. La iguana y las lagartijas se asolean sobre las rocas a
medida que aumenta la temperatura.
La viajeros en busca de la naturaleza optan por reservas de
diferentes accesos en donde pueden hallar las escasas orquídeas,
tímidos jaguares y graciosos manatíes. Con algo de suerte,
capacidad de observación o ambas, podrán escuchar el mágico grito
hudu-hudu-hudu del momoto con su cresta color turquesa (Eumomota
superciliosa) que anuncia la llegada del medio-día o el momento
de silencio que precede al rugido del puma. Quienes visitan las
tierras bajas y pantanos podrán ver a la cigüeña jabirú caminar
bajo la luz de la luna, la garza tigre que habita en los lugares
umbrosos o la vistosa águila americana. Abundan las orquídeas y
las plantas ornamentales, una fuente de inspiración para aquellos
que han hecho el esfuerzo de continuar su recorrido con
perserverancia.
Aventurarse a través del Mundo Maya puede resultar tan fastuoso
y excitante como lo decida el viajero. Pero hay algo que no
cambia: las reservas del Mundo Maya esconden incontables
sorpresas e innumerables misterios que esperan ser develados.
Este mundo vivo de Mesoamérica y su historia brindan una gama de
experiencias que abren los ojos del viajero o, en las palabras de
Albert Camus: "Viajar, que es como una ciencia mayor y más seria,
nos devuelve a nosotros mismos".