El Parícutin
Excursión al volcán



3. El Periodo Taquí (8 de enero de 1944 - 12 de enero de 1945)

Se refiere a la actividad relacionada con una serie de grietas formadas al sur y al este del cono principal, conocidas por los geólogos de la época como conductos volcánicos Taquí y Ahuan. Estos conductos se encontraban muy cerca de los conductos Pastoriu y mesa del Corral, en línea y exactamente opuestos a los conductos activos durante el período Sapichu.

Este período, se distingue además, por haber registrado una importante reactivación del cono principal, la cual produjo los derrames que alcanzaron su máxima distancia al oeste y noroeste.

Los flujos alcanzaron grandes distancias y en particular el flujo Taquí alcanzó hasta 60 metros de espesor y 10 kilómetros de distancia a partir de su centro de efusión, cubriendo un área de mas de 17 km2 y con ello la mayor parte de los terrenos de cultivo del Llano el Quitzocho. Probablemente el mejor testigo de los derrames de este período está representado por la aparición definitiva del pequeño volcán de la Mesa Los Hornitos, ubicado al sur del cono principal.

Durante este período, la actividad de explosiones piroclásticas fue esporádica y con una violencia y dimensiones de sus columnas de vapor muy similares a las del Período Quitzocho. Sin embargo, también fue notable la disminución de los depósitos de ceniza relacionados a estas explosiones. De hecho la dimensión vertical del cono aumentó solo pocos centímetros, ya que para fines de 1944 alcanzó una altura de 2740 metros de altura que representaba un desnivel de 355 metros en relación a la altura inicial del Valle Cuiyusuru.

Después de la actividad de julio y agosto, se presentó un período de virtual quietud, lo cual permitió subir por primera vez, para ver en forma directa la actividad del cono principal.

En agosto el flujo de lavas Taquí alcanzó su máxima distancia hacia el oeste, al cubrir parcialmente el Llano de Huirambosta a 2 kilómetros al oeste de San Juán. En octubre y noviembre el flujo de lavas Ahuan cubrió completamente los conductos Taquí; y finalmente se estima que en diciembre de 1944 el volcán había producido 54% del total de material, el cual en proporción podía ser dividido en 66% tefra -o ceniza sin consolidar- y un 33% rocas de origen lávico.

Durante 18 meses de observación de este período de actividad del volcán se demostró la recurrencia cíclica de las explosiones y derrames con características que se mantuvieron hasta el final de su actividad. Una vez construido el 90% del cono principal y los pequeños volcanes alineados al norte y al sur, la actividad concluyó una fase juvenil que dio lugar al decremento gradual de su actividad.

Sin embargo, sin lugar a dudas la importancia de este período, en realidad puede atribuirse a su impacto social, ya que a partir del avance de los flujos de lava Ahuan y/o San Juán en menos de seis meses alcanzarían su máxima distancia horizontal, que cubriría históricamente los restos del desalojo del poblado de San Juán Parangaricutiro.

El acercamiento y arribo de los derrames a esta comunidad se llevó a cabo después de que a principios de abril cesó momentáneamente el avance de las lavas para reactivarse el 24 de abril y llegar a 600 metros del poblado. Días después, con un de recorrido 4.5 kilómetros desde el centro del cono principal alcanzaría el cementerio y finalmente el 17 de junio llegaría el primer derrame a las calles del pueblo, para posteriormente cubrir en forma agónica todo el poblado que ya había sido evacuado semanas atrás.

En realidad, la fecha del éxodo de San Juan, había superado las expectativas establecidas por la población para marzo, ya que la gente resistió dos meses mas de la promesa que habían hecho de desalojar el pueblo en cuanto llegaran los derrames a su cementerio.
Derrame de lava del Parícutin del 20 de febrero de 1945

Sin duda alguna, el hecho que impactó a todo México fue la forma en que finalmente la comunidad de San Juan se decidió a salir, pues muchos de ellos estaban dispuestos a esperar con “esperanza” religiosa la llegada de los derrames de lava.


El acercamiento y arribo de los derrames a esta comunidad se llevó a cabo después de que a principios de abril cesó momentáneamente el avance de las lavas para reactivarse el 24 de abril y llegar a 600 metros del poblado. Días después, con un de recorrido 4.5 kilómetros desde el centro del cono principal alcanzaría el cementerio y finalmente el 17 de junio llegaría el primer derrame a las calles del pueblo, para posteriormente cubrir en forma agónica todo el poblado que ya había sido evacuado semanas atrás.
Entrada de los derrames de lava y último desalojo del poblado de San Juan Parangaricutiro

En realidad, la fecha del éxodo de San Juan, había superado las expectativas establecidas por la población para marzo, ya que la gente resistió dos meses mas de la promesa que habían hecho de desalojar el pueblo en cuanto llegaran los derrames a su cementerio.

En efecto, solo un discurso religioso realizado por el obispo el 7 de mayo donde el padre daría “gracias” por evitar pérdidas humanas, el 9 de mayo inició la salida en peregrinación a Angahuan, Uruapan y finalmente el 12 de mayo llegarían al Aguanitzàaru o Valle de Los Conejos, para fundar lo que sería el poblado de san Juan Nuevo.

En ese mismo año, en octubre, la población de Zirosto y de otras comunidades que no encontraban solución en un desalojo obligado, fueron estimulados y orientados para emigrar al poblado de Tzintongo, al 7sur de Ario de Rosales. Sin embargo, su llegada se llevó a cabo sin ninguna coordinación por parte de las autoridades, de manera que fue vista como una literal “apropiación” de tierras. La recién creada población de Miguel Silva alcanzó a tener mas de 1000 emigrados, lo cual generó conflictos violentos y la muerte de algunos lideres de Zirosto.



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Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Febrero 2002

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Comentarios al autor:Pedro Corona-Chávez