PLAZA DE ARMAS O DE LOS MARTIRES
Quienes hicieron los trazos de la ciudad, señalaron los solares
y asientos de la plaza con amplitud, con una proyección al
futuro. En unos antiguos grabados, publicados por el Museo
Michoacano, se observa a la Catedral, con su frontispicio al
norte, situada al centro de grandes espacios, reducidos a
mediados del siglo XIX, cuando se levantó el enrejado que la
circunda por tres lados, quedando enmarcada por dos plazas la de
Armas y la antigua de San Juan de Dios, hoy Melchor Ocampo, para
mantenerla fiel a estas referencias se le devolverá su perfil
original. La plaza de Armas o de los Mártires, según las
crónicas, tomó su forma actual a mediados del siglo pasado. Se
plantaron árboles y colocaron otros elementos de ornato en
derredor de una estatua de Morelos, retirada con posterioridad
para poner un kiosco, a efecto de que la Banda Municipal
amenizara los paseos con serenatas, los jueves y domingos, como
se hace en la actualidad. Uno de los nombres de esta plaza, se
debe a que en ella fueron sacrificados, con alarde de crueldad,
el insigne cura Matamoros, el cura Guadalupe Salto y otros
muchos que mantuvieron el movimiento de Independencia. Y, en el
año 1830, varios políticos, hecho que indignó a la ciudad.
Circundan la Plaza de Armas hermosos edificios de la época
colonial. Figuran entre los principales el de Banca Promex; el
Hotel Virrey de Mendoza; la Casa de Juan de Dios Gómez, con sus
balcones de hierro forjado al suroeste de la plaza; el Palacio
de Justicia, antigua Casa Consistorial o del Ayuntamiento de la
ciudad; la Casa Michelena y otras construcciones colonia les de
las que algunas modificaron sus fachadas, conservando en sus
interiores el estilo original; en la parte oriente se alza
esplendorosa la Catedral.