No fue sino hasta mediados de la década de los setenta cuando se ubicaron los sitios de hibernación de la mariposa monaraca en México, lo que permitió establecer las rutas migratorias que ésta sigue al abandonar la zona fronteriza de Canadá y los Estados Unidos.
A su regreso al territorio de verano, las hembras dejan sus huevecillos en la cara inferior de casa una de las hojas mas tiernas de la plantas del género Asclepia, que abundan en las praderas de norteamérica. Estos millones de huevecillos son abandonados por las larvas aproximadamente a los siete días, alimentandose de su cascarón, y posteriormente de la superficie de la hoja en donde está el huevo.
Al madurar la larva ya tiene cerca de cuantro centímetros de largo y franjas de color negro y amarillo naranja en el cuerpo, señal de que es un animal tóxico, por lo que se pasa devorando las hojas enteras sin preocupación alguna.
A lo largo de tres semanas va mudar de piel cinco veces. Para después buscar una rama en donde colgarse y formar una crisálida de color verde azuloso con puntos negros y dorados, de donde, pasados quince días, una mariposa romperá en vuelo.

Las monarcas de esta generación van a madurar a principios de julio, para reproducirse y morir en Canadá y los Estados Unidos. Sus crías salen de las crisalidas en septiembre, y migran hacia México en donde se van a aparear, iniciando así el ciclo que se repetirá nuevamente.

Al incidir los primeros rayos del sol sobre los árboles, las mariposas abren sus alas de manera que el calor se vaya acumulando en sus cuerpos, hasta llegar a cerca de los 16 grados centígrados. Entonces levantaran el vuelo, cubriendo por miles el cielo.

Para garantizar una verdadera protección en los santuarios los árboles deben ser adultos y su densidad no debe ser menor de 400 individuos por hectárea, ya que, de no ser así, la temperatura disminuye considerablemente, causando muertes masivas por congelación. Asimismo, se ha estimado que el área mínima de bosque bien conservado no debe ser menor de 10 Km2


La monarca acumula toxinas en la cubierta quitinosa del cuerpo y en algunos órganos, lo que le confiere un cierta protección, ya que las aves y otros depredadores, después de probar una mariposa, no vulven a hacerlo por la reacción negativa que les causa.

?Porqué regresa cada año la monarca a los mismos sitios, si los mariposas que migran nunca han estado ahí? Aunque no se sabe con certeza, se piensa que las mariposas se orientan por fenómenos magnéticos, que las hacen dirigirse a lugares con alguna particularidad magnética.

La transformación de un bosque de oyamel en potrero o con fines agrícolas afecta directamente los santuarios, por lo que es necesario el establecimiento de planes de manejo que contemplen el uso y la conservación a fin de mantenerlos vivos. Los viveros son un punto central para alcanzar este objetivo.
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