EL LUGAR DONDE ESTAMOS

Antes de la ocupación española de estas tierras, la región lacustre que ahora recorre el visitante, estaba habitada por un importante grupo étnico y linguístico diferente al resto de los habitantes de Mesoamérica. En lengua mexica eran llamados michoaques y a la tierra por ellos poblada Michoacán, lugar de peces o donde abundan los peces. A partir de la llegada de los europeos, los habitantes de Michoacán se comenzaron a llamar por aquéllos, tarascos, nombre que se ha continuado hasta nuestros días, con la variante de que en algunas poblaciones prefieren denominarse p'urhepechas.

EspaciosDe acuerdo con una leyenda de origen náhuatl, se afirma que una de las tribus nahuatlacas salidas de las legendarias siete cuevas de Chicomóstoc, fue abandonada precisamente en la ribera del Lago Pátzcuaro en donde perdieron su lengua original y sus costumbres; sin embargo, la Relación de Michoacán (que data de 1541), se ala que hacia el siglo XII de nuestra era, un grupo chichimeca llamado así mismo como uacúsechas o águilas, arribó a Michoacán por el norte, estableciéndose en Zacapu, después de conquistar a los habitantes que ya estaban allí llevando desde hace mucho tiempo atrás una vida sedentaria, desarrollada gracias a una prolongada actividad agrícola. Estos conquistadores chichimecas fueron haciendo alianzas con los grupos humanos previamente establecidos en Michoacán, perdieron su lengua y sus costumbres bárbaras, asimilando las de los pueblos sedentarios que fueron conquistando; manteniendo la hegemonía política y militar en la región.

Tras una serie de constantes conquistas, dominaron todo el territorio michoacano y sostuvieron guerras con los vecinos, aún con los bravos Mexicas a quienes siempre lograron rechazar.

Espacios Al conquistar Hernán Cortés la ciudad de México-Tenochtitlan, los señores de Michoacán decidieron rendirse en paz ante el capitán español, lo que benefició a los michoacanos, pues de ellos resultó que el trato fuera diferente al que estaban recibiendo los Aztecas.

EspaciosEmpero, Nuño de Guzmán, presidente de la primera Audiencia, sin tomar en cuenta la actitud pacífica de los tarascos, emprendió contra ellos una guerra cruel y despiadada con el objeto de recibir más oro, motivo por el cual los michoacanos fueron abandonando sus pueblos, sobre todo en los alrededores de Tzintzuntzan, que era la capital del gran Señorio Tarasco.

EspaciosUna vez instalada la Segunda Audiencia envió al oidor Vasco de Quiroga, quien por la persuasión y el auxilio de los evangelizadores franciscanos, logró pacificar a los atemorizados tarascos y más tarde, al ser nombrado obispo, el primero de esta diócesis, emprendió a fondo la conquista espiritual de la región, combatiendo a la vez los frecuentes abusos de los encomenderos españoles y de otros colonizadores.

EspaciosDe esta conquista espiritual resultó un rico sincretismo religioso, siendo una de sus muestras, la ceremonia de velación de la Noche de Muertos, en donde el concepto indígena de la muerte juega a la par con las ideas cristianas sobre el más allá